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El goji la baya de la felicidad

Un magnifico libro sobre el Goji, procedencia, historia, propiedades y todo el conocimiento de Antolin de la Torre para Mercado Natural.

Fecha: martes 20 abril, 2010

Más información: Para una mas comoda lectura puede descargar el libro del Goji aquí en formato PDF

El goji la baya de la felicidad

¿Qué es el Goji?

Como muchos de los nuevos productos que surgen periódicamente y que son utilizados en las medicinas alternativas, estos, han per­manecido ocultos a la civilización occidental durante cientos de años y a pesar  de sus beneficios nutricionales, han permanecido como un misterio  Esto, es lo que ha ocurrido precisamente con el Goji Por su origen, a miles de kilómetros y aunque que ha ocupado un lugar importante en la medicina tradicional asiática durante muchas generaciones,  casi 5000 años,  es muy posible que  usted no haya oído hablar del Goji.  Y es que el Goji, fue ya utilizado  desde hace miles de años por los primeros médicos del Tibet. Fueron estos extraordinarios sanado-res, los que guardaron sus conocimientos dentro de los muros de sus templos revelándolos generación tras generación a sus monjes. Es por ello que casi no tenemos referencia del Goji  en la Medicina Tradicional Tibetana.

Bayas de Goji en su estado natural

Empecemos pues,  a conocer esta maravilla de la naturaleza. El Goji (por cierto a partir de ahora  lo pronunciaremos “Goyi”), es una fruta de color rojo carmesí, como el de una cerezabaya, de ahí que muchos le llamen “la cerezabaya del Goji”, aunque en realidad es una baya. El Goji , se cultiva  desde hace cientos de años en una zona lla­mada Zona del Goji, comprendida en las regiones de Tibet, Ningxia, Gansu, Hebei, Mongolia Interior, Qinghai, Shaanxi, Sichuan y Xinjian.. Como siempre en botánica hay que recurrir a los nombres latinos para evitar confusiones, aunque en este caso, es particu­larmente mas difícil que en otros, dadas la variedad de Goji exis­tentes.

Prólogo

He de confesarles que desde los tiempos en que era estudiante en la Universidad Complutense de Madrid,  he sido y soy un viajero impenitente. Por esa razón, hace  diez años y en uno de mis viajes por el cono sur, al tener  algunos días  de vacaciones en Santiago de Chile, aproveché para hacer un “pequeño” viaje hasta la Poline­sia. Aquellas miles de islas repartidas por el Océano Pacifico, en nues­tras antípodas, me habían llamado siempre la atención. Tome un avión, que por cierto hacía escala en la isla de Pascua y me acer­qué hasta Tahití, donde permanecí unos días, disfrutando de aque­llas playas paradisíacas y de unos días inolvidables.  Les diré que en aquella ocasión y siguiendo una costumbre que tengo cuando visito algún país, indagué sobre los hábitos, la ali­mentación, la flora y la fauna de aquellas islas y algo que siempre y por mi doble profesión de químico y naturopata, me ha interesado en sobremanera: la medicina natural, practicada en muchos casos desde hace cientos de años por los aborígenes de los países que he visitado y que utiliza los productos naturales autóctonos. Una vez mas seguí mi costumbre y  pregunte a aquellas buenas gentes, cual era el producto reina que consumían en aquellas islas paradisíacas para mantener un buen estado de salud. La respuesta fue, unánime: la fruta de un árbol llamado Noni de extraordinarias propiedades y del que para no cansarles, fue uno de los grandes descubrimientos que hice en aquel viaje. De aquel árbol y de su fruto y aprovechando los relatos de los viejos kahunas, mezcla de curanderos, sacerdotes y sabios de aquellas islas, escribí un libro: “Noni, el árbol de la vida”.


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